La madre pacifista, abandona tremendamente asqueada
Cindy Sheehan, la 'madre pacifista' que se mantuvo al frente de las protestas contra
la guerra de Irak tras la muerte de su hijo, ha manifestado que abandona su
movimiento por la paz, debido a los costes emocionales, en una carta en la que
lamenta cómo su hijo murió "por nada".
Sheehan acaparó la atención de su país cuando acampó frente al rancho del
presidente estadounidense, George W.Bush, en Texas en agosto de 2005, para
pedirle un encuentro, tras la muerte de su hijo Casey, de 24 años. Aunque Bush la
ignoró por completo, su vigilia se convirtió en uno de los actos más importantes de
oposición a la guerra.
Sin embargo, en su diario publicado en internet, Sheehan aseguró que está
exhausta por el elevado coste personal, y emocional que han tenido estos dos
años de lucha. En su bolcg, afirma que se encuentra desiluisionada por el fracaso
de los políticos demócratas a la hora de poner un punto y final a la guerra, y
cansada de los movimientos pacifistas, que "con frecuencia ponen sus egos
personales por encima de la vida pacífica y humana".
En su carta, Sheehan dice que Casey "en realidad murió por nada". "Desde que
murió he intentado darle un sentido a su sacrificio. Casey murió por un país que se
preocupa más por quién será el próximo 'American Idol' que por cuántas personas
morirán en los próximos meses, mientras demócratas y republicanos juegan a
políticos con vidas humanas".
"Es tan doloroso para mí saber que apoyé este sistema durante tantos años, y que
Casey pagó el precio por esta lealtad. Fallé a mi hijo y eso es lo que más me duele",
dice.
En su misiva, Sheehan también advierte de que Estados Unidos se está
convirtiendo en "una tierra corporativa y fascista" y relata que cuando pidió a los
demócratas, en un tiempo sus aliados, que se responsabilizaran del fin de la
guerra, le dieron la espalda.
Lo manifestado por Cindy Sheehan, constata la poca talla humana de la sociedad
norteamericana, y por supuesto, evidencia la inexistente humanidad de los
políticos del país, ya sean los nefastos Republicanos del indeseable del Bush, o
los demócratas que, a la hora de la verdad, no se diferencian mucho.
La verdad es que no me sorprende nada de lo que expresa Cindy Sheehan, la
ventaja que tengo con respecto a ella, es que yo tengo la suerte de no tener que
avergonzarme como norteamericano, ya que he tenido la gran suerte de no ser
norteamericano. Norteamérica, es un país que no me merece ningún respeto en el
momento que se creen el centro del mundo.
Norteamérica es imperialista, y los imperios caen, y cuando se da la caída, suele ser
de forma traumática.
